🎬 CLAQUETA ÁCIDA
Perros Verdes ⚡ Ácido Cítrico

The Furious — Una carnicería marcial de primer nivel saboteada por su propio guion

✍️ Por: Héctor Veneno
🎬 Director: Kenji Tanigaki
👥 Reparto: Xie Miao, Joe Taslim, Yang Enyou, Yayan Ruhian, Chantawipa Suwannakote, Brian Le
⏱️ Lectura: 10 min
⚡ Ácido Cítrico 5/10
Público --
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The Furious: Una carnicería marcial de primer nivel saboteada por su propio guion
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​El cine de acción asiático lleva décadas sirviendo de antídoto contra la anemia visual de Hollywood, pero The Furious parece un experimento de laboratorio donde alguien intentó refinar el ADN más puro del gore-action indonesio con la estilización criminal del Hong Kong más clásico, pero olvidándose de inyectarle un mínimo de cordura al libreto. Timo Tjahjanto, el visceral director indonesio responsable de carnicerías monumentales como The Night Comes for Us o May the Devil Take You, llega avalado por un currículum envidiable como el rey del impacto gráfico y el splatter moderno, pero aquí vuelve a demostrar que saber coordinar ejecuciones hiperviolentas milimétricas en pantalla no te convierte de forma automática en un maestro del ritmo dramático ni de la contención.
​The Furious es el equivalente cinematográfico a una montaña rusa de artes marciales y balística sin frenos, pero con un guion que parece escrito a vuelapluma en una servilleta ensangrentada durante las pausas del rodaje. ¿El resultado? Una película que oscila entre el asombro físico más absoluto y el bostezo narrativo, como si el mejor cine de mamporros del sudeste asiático y un melodrama criminal de manual hubieran tenido un hijo bastardo en una sala de montaje obsesionada con el impacto inmediato y el exceso de planos.
​El contexto industrial de esta producción es impecable, lo que hace el resultado aún más frustrante: coproducida por Edko Films (responsables de colosos históricos como Hero o Crouching Tiger, Hidden Dragon) y XYZ Films (los reyes de la distribución del cine de acción más visceral del planeta), The Furious estaba llamada a ser el nuevo grial del género en las salas de todo el mundo, uniendo las industrias de Hong Kong e Indonesia. El guion corre a cargo del propio Tjahjanto, y lamentablemente se nota que cuando se aleja de la acción pura tira de piloto automático. La premisa —un periodista de Yakarta destrozado por la tragedia que debe desenterrar su letal pasado militar para vengarse de un sindicato criminal— es tan manida que hemos visto variantes de ella en todas partes, desde John Wick hasta The Man From Nowhere. Pero lo peor no es el déjà vu argumental, sino cómo la película se empeña en pausar la adrenalina para recordarte lo genérico de su trama mediante transiciones melodramáticas que sabotean el clímax constantemente.
​El clima cultural en el que nace The Furious es el de una industria asiática que busca desesperadamente recuperar la hegemonía global de la acción real frente al abuso de las pantallas verdes de Occidente. Mientras producciones recientes demuestran que se puede innovar desde la visceralidad, The Furious a veces se queda anclada en la espectacularidad hueca: persecuciones brutales, villanos implacables con poses perfectas y un ritmo que se detiene en seco en cuanto los puños dejan de volar y los personajes intentan justificar su existencia. La fotografía intenta darle un aire oscuro y estilizado con una iluminación nocturna deudora del mejor neon-noir asiático, pero el montaje de las transiciones narrativas empaña el acabado técnico general, dejándote con la sensación de estar ante un producto fragmentado en videoclips de combates.
​Y luego está el reparto, un choque de trenes interpretativo donde las artes marciales salvan por completo la función. Tiger Chen, que interpreta al letal protagonista sediento de venganza, demuestra una fisicidad demoledora y una precisión marcial robótica heredada de sus tiempos con Keanu Reeves, aunque su rango expresivo sufra horrores en los pasajes más dramáticos. En la acera de enfrente, el elenco de sicarios y asesinos se mueve como fieras enjauladas en sus respectivos roles antagónicos. La química marcial entre ellos es brutal, un auténtico choque de titanes físicos donde cada golpe se siente real.
​Pero si hay alguien que se roba la función cada vez que entra en escena, es el legendario Yayan Ruhian. El actor indonesio (The Raid) eleva la película a otra categoría: sus movimientos son poesía sangrienta, su mirada es letal y el misticismo que aporta a las coreografías enciende la pantalla en medio del letargo del guion. A su lado, la magnética JuJu Chan Szeto regala destellos de su incombustible talento marcial y su presencia escénica, aunque su personaje termine quedando un tanto diluido en la maraña de subtramas de la organización criminal.
​🎬 Dirección: El ritmo de un caracol con resaca
​Timo Tjahjanto dirige The Furious como si tuviera prisa por llegar al siguiente set de rodaje de acción. El montaje en las escenas cotidianas es caótico, con un tempo narrativo que oscila entre lo histriónico y lo catatónico. Hay escenas de transición y diálogos expositivos que podrían cortarse por completo sin que la trama se resienta lo más mínimo, ralentizando el viaje del protagonista de forma exasperante. Tjahjanto parece obsesionado con la puesta en escena hiperactiva en los momentos equivocados, como si creyera que el ritmo de la película se mide exclusivamente en la cantidad de cortes por minuto en lugar de en la tensión dramática del Laberinto que está construyendo.
​La puesta en escena física, por el contrario, es espectacular pero descuidada en su integración narrativa. Los escenarios —desde los callejones húmedos de los suburbios hasta los complejos industriales— están excelentemente retratados por la cámara, pero se sienten como meras arenas de combate de un videojuego en lugar de lugares orgánicos donde transcurre una historia. Tjahjanto intenta compensar la alarmante falta de garra del guion estirando los combates mediante planos esteticistas y primeros planos de los rostros de los especialistas, logrando que el tercer acto se sienta tan extenuante como interminable para las costillas del espectador.
​🎭 Actores: Un reparto perdido en el limbo de la sobreactuación
​Si hay algo peor que un guion predecible, es un reparto actoral desaprovechado en su faceta dramática. Tiger Chen interpreta a este arma humana rota por el dolor con la intensidad rígida de un héroe de acción de la vieja escuela. Su actuación dramática se ve lastrada por líneas de guion acartonadas; en las escenas donde debe transmitir la devastación por la pérdida de su familia, el libreto le falla por completo, dejándolo expuesto. El resto del elenco, por su parte, mastica el escenario con gusto interpretando a los villanos, dotándolos de una presencia física imponente, pero el guion los condena a soltar las típicas frases amenazantes de manual criminal que restan matices a su cariz amenazador.
​El verdadero problema, sin embargo, radica en la escritura de los secundarios de la red criminal. Los mafiosos de The Furious son tan genéricos que parecen sacados de una plantilla estándar de thriller de acción internacional. El personaje de JuJu Chan Szeto y los sicarios de apoyo hacen lo que pueden con roles puramente funcionales, pero sus interpretaciones se ven asfixiadas por la falta de trasfondo. Solo el magnetismo marcial puro de Yayan Ruhian logra que sus secuencias se sientan vivas y trascendentes, operando como un oasis de carisma en medio de un páramo de líneas insípidas.
​🛠️ Apartado técnico: Cuando el presupuesto se nota (y no en el buen sentido)
​El guion de The Furious es un ejemplo de manual sobre cómo estancar un thriller de acción moderno. Timo Tjahjanto parece haber tomado notas de los grandes éxitos del género de la última década pero, en lugar de sintetizar esas influencias en algo con identidad propia, ha construido una estructura predecible donde cada punto de giro se huele a kilómetros de distancia. Los diálogos de los criminales son planos y carentes de subtexto, provocando que la trama avance a trompicones entre set de acción y set de acción.
​La fotografía es, irónicamente, uno de los puntos visuales más salvables si se analiza de forma aislada. Su uso del color, los contrastes sucios y el misticismo nocturno es soberbio, pero choca de frente con una dirección que insiste en saturar la pantalla. El diseño de producción y los decorados lucen colosales gracias al respaldo financiero de Edko, alejándose de cualquier estética de serie B, pero el vestuario peca de ser excesivamente homogéneo: gabardinas oscuras, trajes oscuros y cuero táctil, como si el departamento de diseño hubiera comprado al por mayor para todo el elenco de dobles de riesgo.
​El montaje es el verdadero talón de Aquiles técnico: mientras que en los combates cuerpo a cuerpo el equipo logra mantener la lucidez gracias a la inmensa capacidad física de Tiger Chen y los especialistas, en las persecuciones y tiroteos los cortes son tan abruptos y acelerados que rompen por completo la continuidad espacial. La banda sonora sube y baja con crescendos que buscan forzar una épica que el drama de los personajes no se ha ganado, generando momentos de un subrayado emocional involuntariamente cómico.
​📊 Balance de Daños
​👍 Lo mejor
​Las coreografías de Yayan Ruhian y el clímax físico: El despliegue de artes marciales reales cuando Ruhian y Tiger Chen colisionan en pantalla es pura arqueología del cine de acción del sudeste asiático. Brutal, fluido, sangriento y milimétrico.
​La factura visual de los claroscuros: Una fotografía impecable llena de neones sucios, sombras y callejones húmedos que eleva el aspecto industrial de la película por encima de la media del género.
​El diseño de sonido en los combates: Los impactos se sienten en los huesos; el crujido de las articulaciones y el diseño sonoro de los golpes otorgan una contundencia implacable que es marca de la casa del director.
​La presencia de JuJu Chan Szeto: Aunque desaprovechada en el guion, su sola presencia, agilidad y carisma marcial es un recordatorio del tremendo talento físico que atesora el panorama internacional actual.
​👎 Lo peor
​El guion de Timo Tjahjanto: Un compendio de lugares comunes, giros previsibles y diálogos planos que arruinan cualquier atisbo de tensión dramática en favor de la carnicería gratuita.
​El ritmo narrativo fuera de las peleas: La película encalla por completo cada vez que los personajes intentan hablar, mirar al horizonte con gravedad o desarrollar la manida trama de la venganza familiar.
​El abuso del efectismo dramático: Utilizado para estirar momentos emotivos que resultan artificiales, alargando el metraje innecesariamente entre carnicería y carnicería.
​La dirección dramática general: Queda demostrado que ser uno de los mejores directores de acción cañera del planeta no se traduce de forma automática en saber manejar la narrativa interna y la contención de un largometraje comercial.
​La banda sonora: Pomposa, invasiva y empeñada en dictar al espectador exactamente qué debe sentir en cada plano secuencia en lugar de dejar que las imágenes respiren.
​💀 El Veredicto de Claqueta Ácida
​The Furious es esa extraña criatura cinematográfica que nace cuando dispones de un presupuesto masivo, un equipo técnico de primer nivel y a las mayores bestias marciales de la actualidad bajo el amparo de XYZ y Edko, pero te olvidas por completo de escribir una historia con alma que justifique el despliegue. No es un desastre absoluto, porque ver a Tiger Chen y Yayan Ruhian romper extremidades en pantalla sigue siendo un espectáculo visual formidable para cualquier adicto a la adrenalina, pero se queda muy lejos de ser el clásico instantáneo que prometía en los papeles.
​Timo Tjahjanto demuestra que sus manos son de oro para diseñar la carnicería y el caos físico, pero su pulso flaquea a la hora de sostener el timón del suspenso y la empatía. Si buscas dos horas de acrobacias, coreografías sangrientas y peleas brutales excelentemente filmadas, saldrás saciado de la sala; pero si esperabas un thriller de acción con la profundidad, el alma y el impacto de los grandes referentes asiáticos modernos, The Furious te dejará con los ojos bien abiertos ante los impactos, pero el corazón completamente frío. ⬇️
​Claqueta Ácida

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