Hokum — Pesca de arrastre, sectas pesqueras y tentáculos en la gélida costa de Innsmouth
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El terror cósmico y el legado literario de H.P. Lovecraft suelen ser el quebradero de cabeza definitivo para los cineastas: ¿cómo filmas lo ‘innombrable’ e ‘indescriptible’ sin que parezca un monstruo de goma de serie B? En Hokum, la última propuesta de terror gótico marítimo producida por A24, se esquiva este problema centrando la cámara en una atmósfera asfixiante de linternas de queroseno, humedad insoportable y pescadores con sospechosas mutaciones branquiales en la remota y neblinosa costa de Innsmouth.
La historia sigue a un joven inspector de pesca (un esforzado Willem Dafoe en clave de locura desquiciada) enviado a auditar una pequeña cooperativa de pescadores locales que se niega a registrar sus capturas con las autoridades federales. Lo que el burócrata encuentra, sin embargo, es un pueblo de mirada perdida y piel escamosa que rinde culto a una criatura del abismo a cambio de redes permanentemente llenas de bacalao podrido. La película no tiene prisa; prefiere que respires la salitre rústica y el olor a descomposición de los callejones húmedos antes de soltar a los tentáculos.
Linternas expresionistas, barro costero y el arte de la sugerencia
Visualmente, Hokum es un festín de sombras y claroscuros soberbio. La dirección de fotografía de Jarin Blaschke en formato analógico captura la oscuridad del pueblo con un contraste gélido insuperable. Las linternas mortecinas amarillas que portan los sectarios a través de los muelles oscuros son los únicos puntos de luz que guían al espectador a través de un laberinto de pesadilla de piedra mojada y algas.
El diseño de sonido, repleto de crujidos de madera, oleaje violento de fondo y sutiles chirridos húmedos bajo el suelo de las tabernas, sumerge al espectador en un estado de paranoia constante. El problema de la cinta reside en su ritmo pausado y contemplativo que hereda la aspereza de The Lighthouse. Quien busque un slasher de monstruos hiperactivos se topará con un drama psicológico marino muy denso que prefiere sugerir a mostrar.
Lo mejor
- La inmersión atmosférica: El olor a pescado podrido, humedad de madera y salitre traspasa físicamente la pantalla del cine.
- Willem Dafoe y Mark Rylance: Un duelo actoral espectacular de miradas vacías y diálogos repletos de susurros siniestros dignos de un manicomio marítimo.
- La fotografía de Jarin Blaschke: La iluminación con velas y farolas de aceite genera una de las texturas estéticas más hermosas y terroríficas del año.
Lo peor
- Ritmo excesivamente moroso: La película dilata su tramo central con largas caminatas nocturnas bajo la lluvia que ralentizan el avance de la investigación.
- Final críptico y abstracto: Fiel al estilo del director, el clímax elude dar explicaciones narrativas racionales, dejando la resolución en una alegoría mística de difícil digestión.
El Veredicto de Claqueta Ácida (7.5/10)
Hokum es una delicia de terror cósmico rústico imprescindible para los amantes de la literatura de Lovecraft y el cine expresionista de atmósfera densa. No te dará sustos fáciles en la butaca, pero te dejará una incómoda sensación de humedad en los huesos y un rechazo visceral al marisco que te durará semanas. Un estreno de autor oscuro, sudoroso y sumamente recomendable.