En la hierba alta — El bucle temporal de la vegetación infinita
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El director canadiense Vincenzo Natali, célebre por encerrar a un grupo de personas en una trampa industrial geométrica en la mítica Cube, demostró en 2019 para Netflix que puede generar la misma claustrofobia espacial al aire libre. Adaptando una novela corta de Stephen King y su hijo Joe Hill, En la hierba alta es un viaje psicodélico, laberíntico y decididamente botánico que coge un apacible campo de cultivo verde y lo transforma en una pesadilla de bucles temporales y sacrificios de barro.
La historia arranca con una parada de carretera ordinaria: Becky (Laysla De Oliveira), una joven embarazada, y su hermano Cal viajan en coche por los desérticos paisajes de Kansas. Tras detenerse junto a una vieja iglesia de madera a los pies de un inmenso y tupido campo de hierba alta silvestre, oyen el llanto desesperado de un niño pequeño perdido entre la vegetación que pide auxilio. Sin pensarlo dos veces, ambos se adentran en el campo de hierba alta para rescatarlo. Pero al dar los primeros pasos, descubren que la hierba parece moverse por su cuenta, deformando el espacio y la distancia. Los hermanos se separan y son incapaces de encontrar la carretera, topándose con otros extraviados (como un demencial e histriónico Patrick Wilson) y con una misteriosa roca negra ancestral ubicada en el centro geográfico del campo.
El laberinto verde y la locura de Patrick Wilson
La gran virtud de la película es su excelente diseño de sonido y fotografía inicial. El crujido constante del viento sacudiendo las briznas de hierba verde, los encuadres aéreos que muestran la inmensidad del laberinto botánico y la imposibilidad física de orientarse generan un suspense espacial de primer nivel que apela a nuestros miedos más primordiales a perderse. Patrick Wilson regala una interpretación desatada, histriónica y divertidísima en su descenso al fanatismo rústico de la roca negra.
Lo mejor
- La claustrofobia al aire libre: Lograr que un campo de hierba verde soleado e infinito resulte tan opresivo y asfixiante como los pasillos oscuros de un calabozo industrial.
- Patrick Wilson desatado: Su transformación histriónica y física, devorando barro y proclamando las bondades de la roca cósmica con una locura hilarante.
- El diseño sonoro inmersivo: Los susurros, el movimiento del viento y la deformación auditiva del espacio de la hierba.
Lo peor
- Se desgasta en la segunda mitad: El concepto del laberinto espacial da de sí para el primer acto, pero la introducción de bucles temporales repetitivos y paradojas temporales termina enredando la trama de forma innecesaria.
- Cierta tendencia al absurdo metafórico: Las explicaciones místicas sobre la roca negra central y la transformación de la hierba pueden resultar excesivamente confusas para quien busque lógica.
El Veredicto de Claqueta Ácida
En la hierba alta es un interesante y retorcido ejercicio de ciencia ficción y terror espacial botánico. Vincenzo Natali demuestra en nuestra sección de “perros verdes” que sabe cómo encerrarnos en laberintos imposibles, aunque en esta ocasión el trigo de la trama termine enredando sus propios bucles. Un título menor pero sumamente disfrutable para ver un domingo por la tarde en tu sofá y cogerle absoluto respeto a los paseos campestres rurales.