Pearl — El psicótico arcoíris del Technicolor rural
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En 2022, el director Ti West sorprendió al mundo del cine de género rodando en secreto y de forma consecutiva dos películas para la productora A24: X y su precuela Pearl. Si X era un sentido y sucio homenaje al porno setentero y a La matanza de Texas, Pearl tomó un camino estilístico radicalmente opuesto y genial: rodar un slasher sangriento con la paleta de colores vibrante, los encuadres líricos y el melodrama grandilocuente del cine clásico de los años 30 (al más puro estilo de El mago de Oz o Lo que el viento se llevó).
La historia nos traslada a 1918, a una remota granja de Texas durante la pandemia de la gripe española. Allí, una joven llamada Pearl (Mia Goth en un recital interpretativo legendario) vive atrapada cuidando de su padre paralítico y bajo la tiranía de su estricta y amargada madre alemana, mientras espera desesperadamente el regreso de su marido de la Primera Guerra Mundial. Pearl sueña obsesivamente con convertirse en una estrella del baile en los teatros y escapar de su monótona vida rural. Sin embargo, tras su fachada de inocencia infantil y vestidos coloridos se esconde una mente profundamente perturbada, incapaz de gestionar el rechazo y con una asombrosa facilidad para empuñar horcas, hachas y alimentar al cocodrilo del lago de la granja con carne humana.
Un melodrama psicótico de alta fidelidad estética
La verdadera joya de la corona de Pearl es su soberbio diseño de producción y fotografía a cargo de Eliot Rockett. El contraste entre los campos dorados idílicos, los vestidos rojos vibrantes y las sonrisas infantiles con la crudeza gráfica de los asesinatos genera una disonancia cognitiva maravillosa en el espectador. Ti West filma los brotes homicidas de Pearl como si fueran coreografías musicales de la época dorada de los estudios de Hollywood.
La película descansa por completo sobre los hombros de Mia Goth. Su capacidad para pasar de la ingenuidad infantil a la locura asesina homicida con un simple pestañeo es asombrosa. El clímax de la película incluye dos momentos que ya son historia de la cinefilia: un monólogo desgarrador e ininterrumpido de casi diez minutos rodado en un plano fijo sin cortes donde Pearl confiesa todos sus pecados a su cuñada, y la escalofriante sonrisa forzada con los ojos inyectados en sangre que sostiene durante los tres minutos enteros de los créditos finales mientras la cámara se queda congelada sobre su rostro.
Lo mejor
- La interpretación de Mia Goth: Firma una de las actuaciones más completas, histriónicas y complejas del cine de terror de las últimas décadas, injustamente ignorada por los premios comerciales.
- El contraste visual: El uso del Technicolor sobresaturado para retratar una mente podrida y un festival de violencia rural en 1918.
- La música y diseño de sonido: Una banda sonora sinfónica y melodramática que emula a las grandes producciones clásicas de Hollywood, acentuando la locura operística de la protagonista.
Lo peor
- Menos acción que su predecesora: Pearl es más un estudio de personaje de terror psicológico que un slasher de ritmo rápido; los asesinatos tardan bastante en llegar y se concentran en el tercio final.
- La dependencia de X: Aunque funciona perfectamente de forma independiente, se disfruta infinitamente más si se conoce la mitología y las referencias cruzadas de su secuela temporal X.
El Veredicto de Claqueta Ácida
Pearl es una obra maestra estilística y actoral. Ti West y Mia Goth crean una de las figuras más carismáticas, trágicas e icónicas del cine de terror contemporáneo. Lograr que una psicópata asesina vestida de rojo pasión cantando a los vientos rurales resulte conmovedora es un milagro que solo A24 y nuestra sección de “perros verdes” sabrán valorar adecuadamente. Un clásico de visionado obligatorio que te mantendrá sonriendo con absoluta incomodidad durante días.