PUFA 2026 – Día 4 — Crónicas de horror y suspense
La cuarta jornada de PUFA 2026 ofreció una mezcla intensa de horror, suspense y misticismo con películas como Grand Ciel, El llanto del perro, Cruel Hands y Samakdo. Cada una de ellas trajo consigo una experiencia única y emocionante para los asistentes al festival.
PUFA 2026 – Día 4: Consecuencias de la codicia y el aislamiento de la carne: Un banquete de mediocridad servido en bandeja de plata
La cuarta jornada de la tercera edición de Pucela Fantástica (PUFA) ha sido vendida como un viaje a los abismos del horror físico, el misticismo y la fatalidad humana. En realidad, ha sido un desfile de promesas incumplidas, un festín de clichés recalentados y una demostración palpable de que el cine de género, cuando se hace sin ambición, talento o presupuesto, puede ser tan insoportable como un sermón dominical en un pueblo sin bar. Cuatro películas, cuatro formas distintas de malgastar el tiempo del espectador, cuatro ejercicios de estilo que oscilan entre lo pretencioso y lo directamente insultante. Pero no os preocupéis, queridos lectores de Claqueta Ácida, porque hoy no nos limitaremos a haceros un resumen bonito con palabras rimbombantes. Hoy vamos a desollar estas películas con la precisión de un cirujano borracho y la saña de un crítico que ha visto demasiado cine malo como para seguir siendo amable.
⏰ 16:15 h — Grand Ciel (The Site): El thriller industrial que huele a sudor y a PowerPoint corporativo
Empezamos fuerte, como quien dice, con Grand Ciel (The Site), una producción francesa que prometía sumergirnos en los oscuros secretos de una instalación remota donde el control humano y la alienación laboral se daban la mano en un baile macabro. Lo que nos encontramos fue un thriller de oficina elevado a la enésima potencia, pero sin la gracia de The Platform ni la tensión de The Belko Experiment. Aquí, el "aislamiento psicológico" se reduce a un puñado de actores con caras de haber olido algo podrido en la nevera de la empresa, moviéndose por pasillos iluminados con esa luz fluorescente que parece diseñada para que todos parezcamos cadáveres en descomposición.

La dirección, atribuida a un comité de "varios" que probablemente se conocieron en un taller de guion de los 90, opta por el realismo sucio como si eso fuera sinónimo de profundidad. Spoiler: no lo es. El problema no es que la película sea fría —el frío puede ser interesante—, sino que es aburrida como un manual de instrucciones de IKEA. Los diálogos suenan a traducciones mal hechas de un guion original en inglés, y la trama avanza con la elegancia de un elefante en una cacharrería. Hay un misterio en el corazón de Grand Ciel, pero es el mismo misterio que rodea a tu factura de la luz: algo turbio está pasando, pero nadie tiene ganas de explicártelo porque saben que te va a dar igual.
La fotografía, por su parte, parece sacada de un catálogo de muebles de oficina de los 80, con esos tonos verdes y grises que hacen que todo parezca cubierto por una capa de moho visual. Y el montaje... Dios mío, el montaje. Es como si el editor hubiera decidido que cada plano debía durar exactamente tres segundos más de lo necesario, solo para recordarnos que el suspense no se construye con pausas incómodas, sino con inteligencia. Pero claro, cuando tu película no tiene nada interesante que decir, ¿qué otra opción te queda que alargar los silencios hasta que el espectador empiece a cuestionar sus decisiones vitales?
⏰ 18:00 h — El llanto del perro: El terror rural que ladra pero no muerde
Tras el soporífico aperitivo francés, el festival nos obsequió con El llanto del perro, una producción nacional que, según la sinopsis, nos encerraría en un relato de silencio y decadencia rural donde el entorno sería un personaje más. Y vaya si lo fue: un personaje plano, aburrido y con la misma profundidad que un charco después de una tormenta de verano.

Con un metraje de apenas 72 minutos, uno pensaría que la película iría al grano, que cada plano estaría cargado de significado, que cada silencio sería una puñalada. Pues no. El llanto del perro es la prueba definitiva de que el terror psicológico no se logra con miradas largas y música de violonchelo, sino con ideas. Y aquí, de ideas, ni rastro. La trama gira en torno a una familia disfuncional en un pueblo perdido de la mano de Dios, donde los secretos se pudren como la fruta olvidada en el frutero. Pero el problema es que esos secretos son tan predecibles como el final de una telenovela de sobremesa.
Las actuaciones oscilan entre lo sobreactuado y lo comatoso, como si los intérpretes hubieran recibido instrucciones contradictorias del tipo: "Sed naturales, pero también transmitid el peso del trauma generacional". El resultado es un festival de tics faciales y suspiros dramáticos que harían llorar de risa a un maniquí. Y el entorno rural, ese supuesto "personaje", se limita a ser un decorado de cartón piedra donde los árboles parecen sacados de un fondo de chroma mal recortado y el viento suena a sample de biblioteca de sonido.
El director —o directores, porque en este festival parece que todo se hace en comité— parece obsesionado con el minimalismo, pero confunde minimalismo con pereza. Hay escenas enteras donde no pasa absolutamente nada, como si el equipo hubiera decidido que, ya que no tenían presupuesto para efectos especiales, al menos podían alargar los planos hasta que el espectador se durmiera. Y vaya si lo consiguen. El llanto del perro es la clase de película que te hace preguntarte si el verdadero terror no será tener que volver a verla en un maratón de cine de género dentro de diez años.
⏰ 20:15 h — Cruel Hands: La violencia como sustituto del talento
Llegamos a la noche, y con ella, la promesa de sangre, sudor y lágrimas en forma de Cruel Hands, un thriller de venganza que, según la sinopsis, nos iba a sacudir con su visceralidad visual y su puesta en escena directa a la yugular. Lo que nos encontramos fue un ejercicio de estilo vacío, una película que confunde violencia con sustancia y ritmo tenso con montaje caótico.

Desde el primer minuto, Cruel Hands se empeña en recordarnos que el cine de explotación de los 70 sigue muerto, y que resucitarlo sin gracia, sin ironía y sin un ápice de autoconciencia es un pecado capital. La trama es tan simple que podría resumirse en un tuit: "Un tipo busca venganza. Hay puñetazos. Fin". Pero claro, como el guionista —o guionistas, porque en este festival todo es plural— decidió que eso no era suficiente, le añadió un par de giros argumentales que son tan predecibles como el final de una película de Saw.
Las actuaciones son dignas de un concurso de gritos en un manicomio, con un protagonista que parece haber confundido la intensidad con mirar fijamente a la cámara mientras aprieta los dientes. Y la dirección... bueno, la dirección parece sacada de un tutorial de YouTube titulado "Cómo hacer una película de acción con tu móvil". Los planos son tan cercanos que parece que la cámara está intentando entrar en la boca de los actores, y las coreografías de lucha son tan torpes que dan vergüenza ajena. Hay una escena en particular, un forcejeo en un almacén, que parece rodada por alguien que acaba de descubrir que el slow motion existe y ha decidido usarlo para todo, como si el mero hecho de ralentizar la imagen convirtiera una pelea de patio de colegio en un ballet de violencia estilizada.
Pero lo peor de Cruel Hands no es su falta de originalidad, ni su montaje errático, ni siquiera su guion escrito con los pies. Lo peor es que no tiene nada que decir. La violencia aquí no es un comentario sobre la sociedad, ni una exploración de la psicología humana, ni siquiera un espectáculo bien ejecutado. Es puro relleno, un recurso barato para mantener al espectador despierto después de dos películas que ya le han dejado en coma inducido. Cruel Hands es la prueba definitiva de que el cine de género no se salva solo con sangre falsa y gritos. Necesita algo más, y ese algo más brilla por su ausencia.
⏰ 22:00 h — Samakdo: El folklore asiático como excusa para no tener guion
Y llegamos al plato fuerte de la noche, el broche de oro, la película que prometía misticismo, sangre y una imaginería visual asombrosa: Samakdo. Con 100 minutos de metraje y una sinopsis que hablaba de mitos oscuros, herencias de sangre y venganzas del más allá, uno podría pensar que, al fin, el festival nos iba a ofrecer algo memorable. Pues no. Samakdo es la clase de película que te hace preguntarte si el equipo creativo confundió "estilizado" con "incomprensible", y "atmosférico" con "aburrido hasta las lágrimas".

La película nos sumerge en un mundo donde el folklore oriental se mezcla con el horror sobrenatural, pero lo hace con la gracia de un turista borracho intentando explicar un chiste en un idioma que no domina. La trama es un galimatías de nombres impronunciables, relaciones familiares enrevesadas y giros argumentales que parecen sacados de un manual de "Cómo escribir un guion en 10 pasos fáciles". Hay una escena, por ejemplo, donde un personaje descubre que su abuela era en realidad un espíritu vengativo, y la revelación es tan poco impactante que parece que el actor acaba de recordar que se dejó el gas encendido.
El diseño de producción, que en teoría debería ser el punto fuerte de la película, es tan recargado que parece un collage hecho por alguien con síndrome de Diógenes visual. Cada plano está lleno de detalles, sí, pero ninguno de ellos aporta nada a la historia. Es como si el director hubiera decidido que, ya que no podía permitirse un guion decente, al menos llenaría la pantalla de basura visual para distraer al espectador. Y vaya si lo consigue: hay momentos en los que Samakdo parece más un catálogo de efectos especiales de After Effects que una película de terror.
Las actuaciones son tan hieráticas que parecen estatuas con problemas de estreñimiento, y la banda sonora, que en teoría debería ser hipnótica, suena como si alguien hubiera mezclado un gong con el sonido de una lavadora en modo centrifugado. Pero lo peor de todo es que Samakdo no tiene ni idea de lo que quiere ser. ¿Es un drama familiar? ¿Un thriller sobrenatural? ¿Una película de fantasmas? Es todas esas cosas y ninguna a la vez, un Frankenstein narrativo que avanza a trompicones, como si el guionista hubiera escrito cada escena en un post-it diferente y luego los hubiera pegado en un orden aleatorio.
Lo mejor
- El intermedio entre películas, que al menos te permite salir a tomar el aire y recordar que existe un mundo fuera de este festival.
- La certeza de que, después de ver estas cuatro joyas, cualquier otra película mala te parecerá una obra maestra en comparación.
Lo peor
- La sensación de que los directores de estas películas confundieron "arte" con "autocomplacencia" y "horror" con "ruido y furia sin significado".
- El hecho de que, después de cuatro películas, el único misterio que queda sin resolver es cómo demonios lograron que alguien les diera dinero para producirlas.
El Veredicto de Claqueta Ácida (0/10)
Si el PUFA 2026 pretendía ser un viaje a los abismos del horror y el suspense, lo que nos ha ofrecido en su cuarta jornada es un tour por el purgatorio de la mediocridad cinematográfica. Cuatro películas que confunden pretensión con profundidad, violencia con sustancia y estilo con vacuidad, servidas en una bandeja de plata para que el espectador se pregunte, una y otra vez, qué hizo mal en su vida para merecer esto. Si el cine de género es un banquete, hoy nos han dado sobras recalentadas de un menú que nunca fue bueno. Y lo peor es que, después de este día, ni siquiera el postre nos salva. 0/10, y eso que el cero también se siente insultado.📸 Galería de imágenes
💬 El Veredicto de la Comunidad
¿Qué te ha parecido la película? Deja tu nota de 0 a 10 para contrastarla con el análisis de la redacción.
Aún no has votado
📢 ¿Te ha gustado el ácido?
Comparte esta crítica con tus amigos cinéfilos o desata la polémica en redes.
📩 📩 Recibe la dosis en tu bandeja
Únete a nuestra lista de correo semanal. Críticas honestas de cine, coberturas ácidas de festivales y recomendaciones de culto cada domingo por la mañana. Cero spam, puro celuloide.
🔒 Prometemos críticas venenosas semanales y cobertura exclusiva.Críticas Relacionadas
Autopsias recomendadas para cinéfilos exigentes.
⚠️ Ácido Sulfúrico0.0PUFA 2026
La película 'Bad Haircut' se corona como la Mejor Película en la tercera edición del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid, mientras el jurado y la crítica mantienen opiniones encontradas sobre la calidad de la cinta.
⚠️ Ácido Sulfúrico0.0PUFA 2026 - Día 7
Un resumen de la segunda jornada del festival con películas como Horror and Love, Cuántica Rave, Pinocho está desquiciado y Frankie, Maniac Woman. Una noche llena de terror, locura y emociones fuertes.
⚠️ Ácido Sulfúrico0.0PUFA 2026 - Día 6
El sexto día del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid (PUFA) ofrece una variedad de estrenos y proyecciones, incluyendo 'Lenore', 'The Waiting Man' y 'Janur Ireng', que exploran el terror psicológico, la magia negra y la inteligencia artificial.