PUFA 2026 – Día 5 — Loops temporales y el apetito de la locura
La quinta jornada de PUFA 2026 se caracterizó por películas de mente rotas, laberintos existenciales y comedia negra más salvaje, con títulos como Yesterday Island, The Red Mask, IAI y Buffet Libre.
PUFA 2026 – Día 5: De la decepción absoluta al gran festín del suspense y la locura (o cómo sobrevivir a un maratón de cine con un 0% de piedad)
La quinta jornada de la tercera edición de Pucela Fantástica (PUFA) ha sido, en términos clínicos, un trastorno bipolar cinematográfico. Un día que comenzó con la promesa de un viaje emocional profundo y terminó con una sobredosis de azúcar, sangre y risas nerviosas. Cuatro películas, cuatro enfoques, cuatro resultados tan dispares como un menú de comida rápida: desde el plato insípido que nadie pidió hasta el banquete de excesos que te deja con acidez estomacal y ganas de repetir. En Claqueta Ácida hemos transitado del aburrimiento existencial a la euforia colectiva, pasando por ese momento incómodo en el que te preguntas si el proyeccionista se ha quedado dormido. Spoiler: no era el proyeccionista.
⏳ 16:15 h – Yesterday Island: El thriller psicológico que se ahogó en su propio mar de ambición
Empezamos la tarde en el Auditorio FUNDOS, ese templo de la cultura donde el aire acondicionado funciona a medias y el público asiste con la esperanza de que, al menos, el café de la máquina no sepa a agua de fregar. Allí, bajo el cartel de la sección Aquelarres, se proyectó Yesterday Island (91 min.), una película que, sobre el papel, prometía ser un thriller psicológico con toques de Shutter Island y The Lighthouse. En la práctica, fue un experimento fallido de cine lento que demostró que, a veces, el silencio no es oro, sino simplemente silencio incómodo.

La premisa es sugerente: un hombre despierta en una isla desierta sin recuerdos, acompañado solo por una mujer que parece saber más de lo que dice. Hasta aquí, todo bien. El problema es que la película confunde atmósfera con letargo. Los planos largos de paisajes brumosos, los silencios prolongados y los diálogos crípticos podrían funcionar si, detrás de ellos, hubiera una narrativa sólida. Pero no la hay. Yesterday Island se pierde en su propio laberinto de simbolismos baratos y giros predecibles que llegan con la sutileza de un elefante en una cacharrería.
El director (o directores, porque aquí parece que hubo un comité de creativos con opiniones muy distintas) intenta construir una sensación de aislamiento emocional, pero lo único que logra es aislar al espectador de cualquier interés por lo que está pasando en pantalla. Las actuaciones oscilan entre lo inexpresivo y lo sobreactuado, como si los actores hubieran recibido instrucciones contradictorias: "Sed intensos, pero no demasiado; misteriosos, pero no tanto como para que no se os entienda". El resultado es un drama psicológico sin psicología, un thriller sin tensión y una película que parece más un ejercicio de estilo que una obra con algo que decir.
Comparada con otras películas de su género, Yesterday Island es como si Memento y The Beach hubieran tenido un hijo bastardo y lo hubieran abandonado en una isla desierta (irónicamente, como su protagonista). No es mala porque sea pretenciosa; es mala porque no cumple ninguna de sus promesas. Ni es enigmática, ni es melancólica, ni siquiera es entretenida. Es, en el mejor de los casos, un experimento de cine indie que se quedó a medio camino entre el arte y el aburrimiento.
🎭 18:00 h – The Red Mask: La clase magistral de suspense que nos recordó por qué amamos el cine
Tras el batacazo de Yesterday Island, el equipo de Claqueta Ácida llegó a la segunda proyección del día con el escepticismo de quien acaba de morder un limón. Pero, oh sorpresa, The Red Mask (91 min.) no solo nos resarció, sino que nos dejó con la boca abierta y el corazón en un puño. Esta película es la prueba de que, a veces, el cine de género no necesita efectos especiales ni presupuestos millonarios para ser brillante. Solo necesita una dirección inteligente, un guion ajustado y una atmósfera opresiva.

The Red Mask es un thriller de paranoia y suspense que bebe de las fuentes clásicas del género: El silencio de los corderos, Zodiac y, sobre todo, El juego del miedo de David Fincher. La trama sigue a un detective que investiga una serie de asesinatos vinculados a una máscara roja que aparece en todas las escenas del crimen. Lo que comienza como una investigación rutinaria se convierte en una pesadilla de identidades ocultas, traiciones y giros inesperados que mantienen al espectador en vilo hasta el último minuto.
Lo más destacable de The Red Mask es su puesta en escena. La fotografía es oscura, casi claustrofóbica, con una paleta de colores que oscila entre los rojos sangrientos y los azules fríos, creando una atmósfera visual que refuerza la sensación de peligro constante. El montaje es impecable: los cortes son precisos, los jump scares (cuando los hay) están bien dosificados, y los silencios se utilizan como arma para generar tensión. La banda sonora, minimalista pero efectiva, acompaña sin robar protagonismo, como debe ser.
Pero donde The Red Mask brilla de verdad es en su guion. Los diálogos son afilados, los personajes están bien construidos (especialmente el protagonista, un antihéroe con más sombras que luces) y los giros argumentales están tan bien integrados que, cuando llegan, sientes que deberías haberlos visto venir, pero no lo hiciste. Es ese tipo de película que te hace sentir inteligente por un momento, antes de recordarte que, en realidad, el guionista te ha llevado de la mano como a un niño pequeño.
En comparación con otras películas de su género, The Red Mask no reinventa la rueda, pero la pule hasta dejarla brillante. No es una obra maestra del cine, pero es un ejercicio de género impecable, de esos que te dejan con ganas de más y te hacen olvidar, al menos por un rato, que acabas de ver una película que parecía rodada con un móvil en un garaje. Si Yesterday Island fue un fracaso de ambición, The Red Mask es un recordatorio de que, a veces, menos es más.
🎋 20:15 h – IAI: La poesía japonesa que se quedó en un haiku incompleto
Tras el subidón de The Red Mask, nos trasladamos a los Cines Broadway para sumergirnos en IAI (90 min.), una producción japonesa que, según el programa del festival, prometía "una reflexión poética sobre la muerte y el duelo". Lo que nos encontramos fue una película visualmente deslumbrante, pero emocionalmente fría, como un jardín zen perfectamente cuidado en el que, sin embargo, no hay nadie para disfrutarlo.

IAI es, ante todo, una experiencia visual. La fotografía es exquisita, con planos que parecen pinturas en movimiento: niebla que se enreda entre los árboles, luces tenues que iluminan rostros en penumbra, composiciones que recuerdan al cine de Yasujirō Ozu o Naomi Kawase. La película huye del horror explícito para adentrarse en el terror psicológico y lo sobrenatural, con una estética que evoca el folclore japonés y los fantasmas del kaidan. Hasta aquí, todo bien. El problema es que, detrás de tanta belleza, hay una narrativa que avanza a paso de tortuga y un guion que parece escrito en clave de acertijo.
La trama sigue a una joven que regresa a su pueblo natal tras la muerte de su abuela, solo para descubrir que los fantasmas del pasado (literales y metafóricos) aún la persiguen. La película explora temas como el duelo, la memoria y la culpa, pero lo hace de una manera tan críptica que, en más de una ocasión, te preguntas si te has perdido algo o si, simplemente, la película no tiene nada que decir. Los diálogos son escasos y, cuando los hay, suelen ser enigmáticos hasta el punto de la frustración. Las actuaciones son contenidas, casi hieráticas, como si los actores estuvieran interpretando un ritual en lugar de una escena.
En su intento por ser poética y atmosférica, IAI cae en la trampa de la pretensión vacía. No es que la película sea mala; es que no conecta. Hay momentos en los que parece que va a despegar, que va a revelar algo profundo o emocionante, pero luego se queda en tierra, como un pájaro con las alas rotas. Comparada con otras películas japonesas de su estilo, como Onibaba o Kwaidan, IAI es como un haiku que se queda en el primer verso: bonito, pero incompleto.
Eso sí, hay que reconocerle un mérito: es una película que se ve. No es aburrida en el sentido tradicional (no te duermes, no miras el reloj cada cinco minutos), pero tampoco es memorable. Es el tipo de película que, al terminar, te deja con una sensación de "¿y esto qué era?", como cuando pruebas un plato exótico y no sabes si te ha gustado o no. Un aprobado justo, pero nada más.
🍽️ 22:00 h – Buffet Libre: El banquete de locura que nos dejó con indigestión (y ganas de repetir)
Y entonces llegó Buffet Libre (120 min.), la película que cerró la quinta jornada del PUFA 2026 con un estruendo de risas, sangre y caos controlado. Si las tres películas anteriores fueron un aperitivo tibio, un plato principal bien cocinado y un postre que no terminó de convencer, Buffet Libre fue el equivalente cinematográfico a un atracón de comida basura a las tres de la mañana: excesivo, poco saludable, pero imposible de resistir.

Buffet Libre es una comedia negra de terror que abraza el absurdo con la misma naturalidad con la que un niño abraza un peluche lleno de babas. La premisa es tan ridícula como genial: en un restaurante de lujo, los comensales descubren que el menú incluye algo más que carne de Kobe y trufas. La carne es humana, y los clientes son el plato principal. Lo que sigue es un festival de violencia, humor negro y crítica social que no da tregua ni un segundo.
La película es salvaje, desmedida y políticamente incorrecta, pero lo es de una manera tan inteligente que resulta imposible no reírse (o al menos esbozar una sonrisa culpable). El guion es una sátira feroz del capitalismo, la obsesión por la comida gourmet y la hipocresía de la alta sociedad, pero en lugar de sermonear, opta por exagerar hasta el extremo. Los personajes son arquetipos grotescos: el chef psicópata, la crítica gastronómica snob, el influencer insoportable, el millonario que cree que todo se puede comprar. Todos ellos son carne de cañón (literalmente) en un juego macabro donde el único premio es sobrevivir.
Lo mejor de Buffet Libre es su ritmo. La película no da un respiro: los chistes se suceden a velocidad de vértigo, los asesinatos son creativos y sangrientos (pero nunca gratuitos), y los giros argumentales son tan absurdos que te obligan a rendirte y disfrutar del espectáculo. La dirección es dinámica, con un montaje ágil que recuerda al cine de Quentin Tarantino o Robert Rodriguez, y la fotografía, aunque menos pulida que en IAI, tiene un estilo sucio y visceral que encaja perfectamente con la estética de la película.
Pero donde Buffet Libre brilla de verdad es en su tono. No es una película que se tome en serio a sí misma, y eso es su mayor virtud. En un momento en el que el cine de terror y comedia suele caer en la autocomplacencia o el moralismo barato, Buffet Libre no pide perdón por ser lo que es: un festín de excesos que no deja títere con cabeza. Es como si Sweeney Todd y The Menu se hubieran emborrachado y decidido hacer una película juntos, con resultados tan hilarantes como perturbadores.
Eso sí, no es una película para todos los públicos. Si eres de los que se escandalizan con un chiste sobre canibalismo o te molesta que una película no tenga un mensaje profundo, Buffet Libre te va a sentar como un puñetazo en el estómago. Pero si lo que buscas es diversión pura, sin filtros ni pretensiones, esta es tu película.
Lo mejor
The Red Mask*: Un thriller de manual que demuestra que, a veces, lo clásico sigue siendo lo mejor. Tensión en estado puro, sin trampas ni efectos baratos. Buffet Libre*: La película que nos recordó que el cine también puede ser un circo de tres pistas donde el payaso lleva un hacha.Lo peor
Yesterday Island*: Un thriller psicológico sin psicología, como un chiste sin gracia: ni engancha, ni emociona, ni siquiera entretiene. IAI*: Una película tan bonita que duele, pero tan vacía que te deja con la sensación de haber visto un cuadro en lugar de una historia.El Veredicto de Claqueta Ácida (0/10 para Yesterday Island, pero el resto merece su espacio en el infierno del cine de culto)
La quinta jornada del PUFA 2026 ha sido un viaje en montaña rusa sin cinturón de seguridad: desde el abismo de Yesterday Island (una película que merece un 0/10 por pura decepción) hasta las alturas de The Red Mask y Buffet Libre, dos películas que, cada una a su manera, nos recordaron por qué seguimos yendo al cine. IAI se quedó en tierra de nadie, un experimento poético que no supo encontrar su voz, pero al menos tuvo la decencia de no aburrirnos hasta las lágrimas.
Al final del día, lo que queda es la sensación de que el cine, en todas sus formas, sigue vivo. Incluso cuando es malo (o especialmente cuando lo es), tiene el poder de provocar, emocionar y, sobre todo, hacer que hablemos de él. Y eso, queridos lectores, es lo único que importa. Nos vemos en las salas, donde el próximo desastre (o la próxima obra maestra) nos espera.
📸 Galería de imágenes
💬 El Veredicto de la Comunidad
¿Qué te ha parecido la película? Deja tu nota de 0 a 10 para contrastarla con el análisis de la redacción.
Aún no has votado
📢 ¿Te ha gustado el ácido?
Comparte esta crítica con tus amigos cinéfilos o desata la polémica en redes.
📩 📩 Recibe la dosis en tu bandeja
Únete a nuestra lista de correo semanal. Críticas honestas de cine, coberturas ácidas de festivales y recomendaciones de culto cada domingo por la mañana. Cero spam, puro celuloide.
🔒 Prometemos críticas venenosas semanales y cobertura exclusiva.Críticas Relacionadas
Autopsias recomendadas para cinéfilos exigentes.
⚠️ Ácido Sulfúrico0.0PUFA 2026
La película 'Bad Haircut' se corona como la Mejor Película en la tercera edición del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid, mientras el jurado y la crítica mantienen opiniones encontradas sobre la calidad de la cinta.
⚠️ Ácido Sulfúrico0.0PUFA 2026 - Día 7
Un resumen de la segunda jornada del festival con películas como Horror and Love, Cuántica Rave, Pinocho está desquiciado y Frankie, Maniac Woman. Una noche llena de terror, locura y emociones fuertes.
⚠️ Ácido Sulfúrico0.0PUFA 2026 - Día 6
El sexto día del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid (PUFA) ofrece una variedad de estrenos y proyecciones, incluyendo 'Lenore', 'The Waiting Man' y 'Janur Ireng', que exploran el terror psicológico, la magia negra y la inteligencia artificial.