🎬 CLAQUETA ÁCIDA
Perros Verdes 🔥 Fusión Nuclear

Abigail — Ballet, ríos de hemoglobina y la peor pesadilla infantil de una banda de secuestradores de saldo

✍️ Por: Lúa Ácida
🎬 Director: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett
👥 Reparto: Alisha Weir, Melissa Barrera, Dan Stevens, Kathryn Newton, Kevin Durand, Giancarlo Esposito
🔥 Fusión Nuclear 8/10
Público --
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Abigail: Ballet, ríos de hemoglobina y la peor pesadilla infantil de una banda de secuestradores de saldo
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En Claqueta Ácida nos encanta cuando el cine comercial decide soltarse la melena, mancharse las manos de barro y llenar la pantalla de litros y litros de sangre analógica. Por eso, el regreso del colectivo Radio Silence (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, directores de Noche de bodas y los meritorios reboots de Scream) con Abigail (2024) supuso un estimulante bofetón de diversión macabra, suspense clásico e hiperbolización del slasher vampírico. Huyendo del intimismo lánguido y serio de otras producciones contemporáneas, el dúo norteamericano parió una obra festiva y enérgica que coge el clásico cuento gótico del chupasangre aristócrata y lo transforma en un sangriento juego del gato y el ratón donde el monstruo lleva tutú y zapatillas de ballet.

La trama arranca con un secuestro planificado al milímetro: un grupo de delincuentes amateurs e inconexos es contratado por un sombrío intermediario (Giancarlo Esposito) para secuestrar a una niña de doce años, Abigail (Alisha Weir), hija de un poderoso y enigmático magnate de los bajos fondos neoyorquinos. Tras dopar a la pequeña en Seúl, la banda la traslada a una gigantesca y deshabitada mansión señorial de estilo gótico en las afueras, donde deberán custodiarla durante veinticuatro horas hasta cobrar un suculento rescate. Pero el plan supuestamente fácil salta por los aires cuando la mansión queda sellada herméticamente y los delincuentes descubren horrorizados que la dócil y asustada niña de tutú es en realidad un ancestral y despiadado monstruo vampírico con una elasticidad insólita y una insaciable sed de carne humana.

La danza macabra de la bailarina chupasangre y la masacre festiva

Lo que consagra a Abigail como un perro verde ineludible en el panorama comercial contemporáneo es su absoluta falta de vergüenza y su amor incondicional por el espectáculo gore. La película se toma su tiempo en la primera mitad para presentarnos a los secuestradores, construyendo un divertido thriller de misterio criminal de sabor clásico en una casa encantada. Pero en cuanto Abigail desvela su verdadera identidad biológica, la película se convierte en una montaña rusa sangrienta desatada, donde las secuencias de acción coreografiadas al ritmo de El lago de los cisnes de Chaikovski de la pequeña bailarina vampira masacrando a los matones resultan de una plasticidad visual tan macabra como sumamente cómica.

La puesta en escena de Radio Silence saca provecho de las estancias de la majestuosa mansión, con su decoración barroca, sus pasillos oscuros y sus bibliotecas polvorientas cubiertas de retratos al óleo. La fotografía de Aaron Morton resalta los rojos intensos de los chorros de sangre artificial y el contraste luminoso de las zapatillas blancas de ballet, logrando una estética visual limpia pero contundente que huye del fango de la serie B clásica para abrazar el espectáculo físico. La violencia es hiperbólica y festiva: hay explosiones corporales de vampiros por estacas, mordiscos brutales en la yugular y amputaciones analógicas divertidísimas, logrando un equilibrio perfecto entre la comedia negra y el thriller de asedio.

Lo mejor

  • La interpretación de Alisha Weir: Su transformación de niña indefensa a monstruo sádico de doce años que baila y se burla de sus víctimas es una maravilla de carisma malévolo.
  • El festival gore analógico: Un despliegue de sangre artificial y explosiones físicas generosas que resulta refrescante en el cine de estudio contemporáneo saturado de efectos digitales.
  • Dan Stevens como villano patético: Ofrece una interpretación divertidísima llena de tics, egocentrismo y patetismo cómico.

Lo peor

  • El exceso de metraje en el tramo final: Sus 109 minutos de duración se resienten en un tercer acto que alarga innecesariamente la confrontación con un par de giros narrativos y traiciones repetitivos de manual.
  • El retrato estereotipado de los matones: Aunque la dinámica familiar de la banda funciona, algunos perfiles del grupo de secuestradores rozan el cliché excesivamente plano.

El Veredicto de Claqueta Ácida

Abigail (2024) es una de las propuestas comerciales de terror más divertidas, sangrientas, enérgicas e irreverentes de los últimos años. Radio Silence demostró que se puede rodar una película de vampiros clásica con tutú, Chaikovski y ríos de hemoglobina sin caer en la autocomplacencia seria del género contemporáneo. Una obra imprescindible para nuestra sección de perros verdes que te convencerá de que es mejor no meterse a secuestrar a pequeñas bailarinas y, sobre todo, no aceptar trabajos de custodia en mansiones góticas selladas. 💀

🎬 Tráiler Oficial

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