Impacto (Blow Out) — El sonido del crimen bajo la lupa barroca de De Palma
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A menudo tildado por la crítica perezosa como un mero imitador efectista e histriónico de Alfred Hitchcock, Brian De Palma firmó en 1981 con Impacto (Blow Out) su obra más madura, desgarradora y formalmente impecable. Mezclando la premisa del clásico modernista Blow-Up de Michelangelo Antonioni (donde un fotógrafo cree capturar un crimen en una imagen) con la paranoia política del escándalo Watergate, De Palma traslada el misterio al plano sonoro para construir un monumento barroco sobre el cine, el voyeurismo y la tragedia inevitable.
La película es un festín para los estetas del lenguaje cinematográfico, repleta de pantallas partidas (split screens), focos divididos (dioptrías de plano partido) y giros de cámara de 360 grados que demuestran que, cuando se trata de coreografiar la tensión visual, De Palma es un genio absoluto.
Travolta y la grabadora como arma conspiranoica
La película nos regala la mejor interpretación de la carrera de un jovencísimo John Travolta, alejado de los pasos de baile de Fiebre del sábado noche. Travolta encarna a Jack Terry, un técnico de sonido de películas de terror de serie B de bajo presupuesto en Filadelfia que, mientras graba efectos de sonido nocturnos en un puente apartado (buscando el viento perfecto entre los árboles), presencia y graba el accidente de coche de un candidato presidencial.
Al escuchar la cinta magnética una y otra vez en su estudio, Jack descubre algo terrible: un disparo nítido justo antes de que el neumático reviente y el vehículo se hunda en el río. Lo que parecía un trágico accidente de tráfico se revela como un asesinato político meticulosamente planeado.
A partir de este registro sonoro, De Palma construye un thriller conspiranoico asfixiante. Jack se obsesiona con montar una película casera sincronizando los fotogramas publicados en una revista sensacionalista con su pista de audio grabada. Es una de las cartas de amor más hermosas y analógicas al proceso de montaje cinematográfico jamás filmadas: cortar celuloide, alinear pistas magnéticas y buscar la verdad oculta en el sincronismo del grano y el ruido de fondo.
El grito real de la tragedia (Un clímax devastador)
Junto a Travolta, una encantadora y vulnerable Nancy Allen interpreta a Sally, la superviviente del accidente y peón involuntario de la conspiración, y un aterrador John Lithgow encarna a Burke, un asesino psicópata gubernamental que limpia los cabos sueltos con una frialdad espeluznante.
El clímax final en medio de la celebración del desfile patriótico de Filadelfia es De Palma en estado puro: una sinfonía de fuegos artificiales rojos, azules y blancos que contrastan con la desesperación de Jack intentando salvar a Sally mientras escucha a través de su transmisor de audio cómo Burke la estrangula lentamente.
La ironía final es de una crueldad dramática casi insoportable. Tras fracasar en su intento de salvarla, Jack utiliza el grito real de terror y agonía de Sally en el clímax de la mala película de terror de serie B para la que trabaja, logrando que el grito perfecto que su director andaba buscando sea el último testimonio del asesinato de la mujer que amaba. Es un final demoledor y cínico que consagra a la película como una obra maestra trágica sobre la explotación del dolor por parte del arte y el espectáculo.
Lo mejor
- El virtuosismo formal de Brian De Palma, utilizando pantallas partidas y dioptrías bifocales con un propósito narrativo impecable.
- Un John Travolta soberbio y vulnerable, entregando una actuación contenida y trágica.
- El clímax final y su desgarrador e irónico desenlace sonoro, uno de los mejores finales del cine de los 80.
Lo peor
- Ciertas concesiones al melodrama televisivo en las interacciones románticas iniciales entre Jack y Sally.
- El personaje de John Lithgow roza a veces la caricatura del psicópata implacable de película de sobremesa.
- Requiere aceptar algunas casualidades de guion excesivas para que Jack encuentre las pistas en el momento exacto.
El Veredicto de Claqueta Ácida (8.7/10)
Impacto es la obra maestra incomprendida de Brian De Palma. Un thriller de suspense barroco, analógico y cínico que rinde homenaje a Hitchcock mientras construye su propia identidad sonora sobre la paranoia, el luto y el proceso de montaje del cine. Una experiencia visual asombrosa que culmina en uno de los finales más dolorosos, honestos e inolvidables de la historia del género. Cine de autor en su cénit formal.