Rivales (Challengers) — El sudoroso, sexy y tecnificado ménage à trois de Guadagnino a ritmo de sintetizadores
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El tenis, ese deporte tradicionalmente asociado al silencio reverencial de Wimbledon y a las gorras inmaculadas de polo, ha sido secuestrado por Luca Guadagnino. En Rivales (Challengers), el director italiano convierte la raqueta y la red en una de las metáforas eróticas, posesivas y competitivas más vibrantes, sudorosas y adictivas de la década, todo ello propulsado por una banda sonora electrónica de Trent Reznor y Atticus Ross que te taladra las sienes de la mejor manera posible.
La película gira en torno a Tashi Duncan (Zendaya en su papel más maduro y afilado), una prodigio del tenis cuya prometedora carrera se vio truncada por una grave lesión. Años después, Tashi es la estricta entrenadora y esposa de Art Donaldson (Mike Faist), un campeón en horas bajas al que decide inscribir en un torneo “Challenger” (la segunda división del tenis) para recuperar su confianza. El drama estalla cuando el oponente de Art en la final resulta ser Patrick Zweig (un Josh O’Connor arrollador), antiguo mejor amigo de Art y exnovio de Tashi. A partir de ahí, la cinta salta constantemente en el tiempo para desgranar un triángulo de celos, ambición y homoerotismo mal disimulado.
Tenis expresionista, pelotas voladoras y sudor en ultra HD
Lo que hace de Rivales una delicia no es la profundidad filosófica de su guion, sino la desvergüenza expresiva de Guadagnino. Aquí la cámara no se queda estática viendo la jugada: se sitúa dentro de la pelota de tenis, se arrastra por el suelo empapado en sudor de los vestuarios y filma los rostros de los actores en primeros planos tan cerrados y sudorosos que casi puedes oler el protector solar y la fatiga muscular.
La música techno-industrial insiste en recordarnos que este partido es una cuestión de vida o muerte carnal. El guion de Justin Kuritzkes dosifica la información con maestría, haciendo que cada punto del clímax final cargue a sus espaldas con diez años de resentimiento acumulado, deudas de hotel baratas y traiciones de juventud.
Lo mejor
- La música de Reznor & Ross: Una banda sonora implacable que convierte un partido de tenis de pueblo en una rave de Berlín.
- Josh O’Connor y Mike Faist: La tensión sexual no resuelta y la rivalidad infantil entre ambos actores es infinitamente más interesante que la relación formal con el personaje de Zendaya.
- El montaje hiperactivo: Los saltos temporales y las piruetas estéticas mantienen el ritmo en un estado de taquicardia constante sumamente disfrutable.
Lo peor
- Abuso de la cámara lenta: Hay momentos de primer plano estirado con sudor cayendo en slow-motion que rozan el anuncio de fragancia de lujo y saturan la vista.
- Zendaya se queda fría por momentos: Aunque su personaje exige ser una calculadora implacable, cierta rigidez en su registro impide empatizar con sus verdaderas heridas emocionales.
El Veredicto de Claqueta Ácida (8.2/10)
Rivales es un saque directo al espectador perezoso. Guadagnino firma un thriller deportivo que es puro exhibicionismo cinematográfico, una comedia de enredos sexuales con raquetas y un festín visual insoportablemente magnético. Si te gusta el tenis, te divertirás; si te gustan las dinámicas de poder retorcidas y sudorosas, saldrás del cine aplaudiendo de pie.